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martes, 11 de septiembre de 2012

       Próximamente en sus pantallas...


Una historia sobre la dureza de las cárceles de playmobil y cómo la vida de una clack cualquiera puede verse truncada por un error... Pero también una historia de amistad y superación, donde se demuestra que el amor y la ilusión pueden crecer de nuevo en el lugar más seco e inhóspito que pueda existir. No se la pierdan muy pronto en Playclicks.

Ya disponible en: Entre rejas: Prisión de alta seguridad de Clisandia

domingo, 8 de julio de 2012

Despedida

Duclack: - Hola, chicos…
Othello: - Estábamos viendo los dibujos… Son buenísimos, jajajaja...Toma asiento, capitana.
Duclack: - No, gracias. Me iré pronto…
Wen: - ¿Qué tal se ha portado Pandy estos días?
Duclack: - Fenomenal. No ha dado ruido ninguno y se lo ha pasado genial jugando con Tinger y Cocobo. Se han quedado los dos tristones cuando han visto que recogía sus cosas. Aquí lo tienes.

Wen: - Gracias por cuidarlo, Duclack. Sus y Diamante llamaron el otro día y preguntaron por él. Parece que lo están pasando muy bien. Las playas eran magníficas y van a hacer un tour por diferentes países, pasado mañana llegarán a Egipto.
Duclack: - Sí, estuve hablando con ellos por teléfono también. Ya les dije que no estaré cuando vuelvan de su viaje. De hecho, he venido a despedirme de vosotros, chicos.

Carmelo: - ¿A despedirte?...
Othello: - ¿Qué quieres decir? ¿No sabíamos nada de que fueras a viajar?

Wen: - A mí ya me había comentado algo pero no creía que fuera tan inmediato…
Duque: - Capitana, ¿cuándo partimos?



Duclack: - No, Duque. Esta vez debo ir yo sola. Hace unas semanas mientras todos estabais con la resaca de la boda de Diamante, encontré una misteriosa isla que me dispuse a explorar, allí me quedé dormida y tuve un sueño… un extraño sueño…  He estado hablando con el chino Juan sobre este sueño y me ha hecho llegar a la conclusión de que debo partir con él no sé a dónde ni por cuánto tiempo pero es necesario …
Othello: - ¿No sabes ni siquiera a dónde? El chino Juan será todo lo bueno que sea pero yo no me termino de fiar de él, que ese tipo es un poco rarito…

Duque: - Capitana, no me parece bien que vaya sola. Déjanos acompañarte. No la molestaremos.
Duclack: - Mi fiel Duque… Como Diamante, has sido siempre mi sombra. Pero esta vez tengo que ir sola. No puede ser de otra manera...

Carmelo: - No me gusta nada este asunto. Sabemos que las cosas se han torcido un poco. Pero sabes que puedes contar con nosotros para lo que necesites.
Othello: - ¡Eso! ¡Y sí hay que partir alguna cara o lo que sea, se parte!

Duque: - ¡Sí! ¡De buenas ganas se la partiría yo a más de uno!...
Duclack: - No hay que partir la cara a nadie… Solo necesito ordenar un poco mi mente y mi cuerpo y para ello debo hacer este viaje.  Os agradezco de corazón vuestra fidelidad…  Y no me hagáis llorar… ¡Qué soy vuestra capitana y las capitanas no lloran!...


Carmelo: - ¡Jefa! (abrazo)  No llore, usted es una roca...
Duclack: - ¡Valiente Carmelo!...

Othello: - En eso se equivoca, Carmelo, las jefas también lloran y eso las hace aún más grande (sollozando).
Duclack: - ¡Othello, eres muy grande!...

Duque: - ¡Capitanaaa!... (largo abrazo) ¡Donde estés un pedacito de nosotros viaja contigo!..
Duclack: - ¡Mi leal Duque!
Chino Juan: - Duclack, ha llegado el momento, debemos paltil…
Duclack: - Sí, chino Juan…

Duclack: - Hasta siempre, amigos…

Todos:- ¡Adiós, capitana!...
Chino Juan: - No estés tliste, Duclack. Este viaje te sentalá muy bien. Ya lo velás…
Duclack: - ¿A dónde nos dirigimos?
Chino Juan: - A Oliente…
Duclack: - Oriente...

                                                             Continuará...


martes, 17 de abril de 2012

Carta de Calímaco a su hermana Circe


Querida hermana,

    Perdona la tardanza pero ya no vivo en la corte. Uno de mis espías interceptó la misiva y se encargó de hacérmela llegar. El rey decidió que me quería a mi también lejos del palacio y no tuve más remedio que trasladarme al palacete de Fisburg, pero estoy lo suficientemente cerca, como para mantenerme bien informado a diario de todo lo que allí acontece. Siento decirte que desde tu ausencia las cosas allí han cambiado mucho. Para empezar el príncipe Rainiero hace y deshace a su antojo en la corte, como si hubiera ya heredado en vida a su padre. Mandó venir a su hermana Elisabeth, que se ha instalado de nuevo en ella con toda su familia. También viven ahora en palacio la estirada de su tía Isabel con las ñoñas de sus tres hijas y además su impertinente prima Alexia.
    Aparte de eso, se ha encargado de rodearse de toda una corte de ministros religiosos y meapilas como consejeros. Te puedes imaginar el aire de puritanismo e hipocresía que se respira allí. Hasta a la embajadora de Wickedness, mi amada Lady Amok, la obligan a escuchar misa todos los días. Tu hijo y sobrino mío, Denys, se encuentra a salvo conmigo. En cambio, Felipe mucho me temo que caiga su educación en alguno de esos santurrones y lo alejen por siempre de ti. También tengo noticias de tu querido examante, el embajador de Grohölm. Günter escribió al rey solicitándole permiso para ausentarse en su puesto durante unos meses, ya que al parecer se ha casado con la violinista y se encuentran disfrutando de su viaje de novios por el reino de Grohölm. En cuanto a nuestros embajadores oscuros, Sir Ludwig de Borness, Zenón de Andobales y Gustav de Frionte se hallan demasiado ocupados con sus líos de faldas, como para preocuparse por nada. Y las embajadoras de Nueva Gaia y de Wickedness parecen temer al rey y han dejado de lado la causa oscura de momento en beneficio propio. Adonia es la única que me ha prometido escribir a SAM, informándole de tu situación y la urgencia del asunto. Solo nos queda esperar, mi querida hermana. Te sacaremos de allí y esas monjas lo pagarán caro. Te lo prometo. Mucha fuerza.

                                                                                                            Calímaco

jueves, 12 de abril de 2012

Carta de Circe a su hermano Calímaco



Querido hermano,

    Ya hace más de siete meses de nuestro destierro en este terrible convento y no hay día que pase que no me lamente de mi desdicha y de la de mi pobre hija Davinia. Me hubiera gustado escribir a mi esposo implorándole su perdón por el amor que alguna vez me profesó. Pero veo que debe seguir muy enfadado, porque no me ha contestado a ninguna de las cartas que le envié durante las primeras semanas en este horrible lugar. Mi ex-amante Ludwig de Borness, el embajador de Northumbría, también me ha dado de lado, ha preferido velar por sus propios intereses y estar a buenas con el rey  conservando así su puesto, que la pasión que nos unió en otros tiempos mejores. Y hasta mi propia sangre, mi hija Drizzella, me ha abandonado, avergonzándose de los suyos y huyendo con ese miserable guardaespaldas. Siento la necesidad de escribir y no se me ocurre otro destinatario más que tú.

   Calímaco, hermano mío, lo que te voy a escribir ahora va dirigido solamente a ti y nadie más ha de leerlo. No me arrepiento de nada de lo que hice, salvo de no haber sido más cauta y no haber aniquilado antes a los enemigos que me han buscado la ruina. Mi vida aquí es un infierno. No soy capaz de compartir ningún sentimiento con quienes me rodean. Aborrezco este lugar con esos pajarracos negros siempre rezando, porque solo así puedo llamar a esas funestas monjas.

    Te contaré como me han recibido en mi nuevo hogar, pues aunque me resisto, así me inclino a creer que debo considerar este Averno en adelante. La falta absoluta de comodidades materiales es un mal menor, comparada con los espantosos sacrificios que he tenido que hacer desde mi llegada. Si esa carencia material fuera la única causa de mis males podría reír y bailar de alegría. Pero estas monjas se empeñaron desde el primer día en purificar mi alma. El día que llegamos aquí nos dieron a Davinia y a mí una pequeña celda para compartir como aposento y nos despojaron de nuestros vestidos, dejándonos tan solo un par de hatillos de quita y pon. Esa noche no bajamos a cenar, pues yo aún estaba sofocada por todo lo acontecido y Davinia andaba con el estómago revuelto. Apenas pudimos pegar ojo ni una ni otra cuando nos alcanzaron los primeros rayos de sol. Entonces comenzamos a oír movimiento en el convento y no tardó en llegar hasta el umbral de nuestra puerta una hermana apresurándonos a levantarnos con el toque de la oración. Nuestro primer impulso fue negarnos a levantarnos de la cama. Pero al pronto llegaron dos hermanas más y nos arrancaron de nuestro lecho literalmente, obligándonos a vestirnos y a acompañarlas. Nos tuvieron más de tres cuartos de hora en la capilla escuchando sus escalofriantes cánticos, cuando a duras penas nos manteníamos en pie, sin haber probado bocado alguno antes. Al finalizar aquel castigo, fuimos al comedor, donde nos pusieron medio vaso de leche fría y un trozo de pan duro. Acostumbradas a traer los mejores manjares de todo el reino, exigí otro plato pero entonces la madre superiora se encargó de recordarme que de ahora en adelante yo era allí poco y más que una recogida y que debería aceptar las reglas de ese convento y ganarme con mis sudor ese trozo de pan duro que me ponían encima de la mesa. No tardamos en comenzar a pagarlo. A Davinia le cayó mal la leche y estuvo todo el día macilenta y mustia, yo lo achaqué al estrés de la nueva situación que nos tocaba vivir. Pero aún nos esperaba una horrenda sorpresa por descubrir.

      Nuestras carceleras pronto nos pusieron tareas a las dos. A mí por la mañana en el huerto ayudando a la hermana Sor Florencia a cultivar pimientos, calabazas y repollos y por la tarde haciendo dulces en la cocina. Todo eso sazonado entre medias de eternas horas dedicadas a la oración. Para eso ha quedado la que fue la reina más poderosa de todo el playmundo. Pero lo peor le tocaba vivir a mi pobre Davinia, que no solo tuvo que soportar la no menos espeluznante tarea de cuidar de los pequeños huérfanos del convento, sino que además sus continúas naúseas, pronto revelaron una terrorífica noticia. Mi querida Davinia, mi mejor discípula, ha sido mancillada por ese nauseabundo esposo que le tocó por suerte. Ese ser deplorable ha dejado su tremebunda semilla en ella, que se encuentra en cinta, ahora de siete meses. Puedes imaginarte cómo se sintió al descubrirlo. Pasó semanas llorando sin consuelo y como una muerta en vida, sin la más mínima muestra de piedad de estas monjas, que la acusaban de mala madre por no desear la criatura que esperaba en su vientre. Y no hubieran tardado en mandar noticia a su esposo, sino hubiera intervenido yo mintiendo respecto a una falsa infidelidad de Davinia. Esto multiplicó las horas de oración a las que fue sometida mi hijita. Por las noches estas insufribles carceleras no se contentan con tenernos explotadas a trabajar y asqueadas de tanto rezar, sino que además nos tienen horas remendando harapos para los huerfanitos y preparando los pedidos para un tal zooparque, al que suministran nuestros dulces. Esa es la vida que me condena desde hace siete meses. Por supuesto, no podía permitir que Davinia echara su vida a perder aquí y por eso fue que urdimos un plan para que escapara de aquí. Una mañana con la excusa de llevar a los huerfanitos al bosque y respirar un poco de aire puro, aporreó a la monja que les acompañaba y abandonó a los niños en el bosque, echando a correr todo lo que pudo. No sé nada de ella. Solo espero que haya conseguido cruzar la frontera y llegar hasta otro reino, donde pueda empezar una nueva vida y ser feliz. Yo no he tenido tanta suerte y aunque he intentado escapar también, me vigilan todo el día y hasta me han impedido el acceso a las hierbas de la cocina, por miedo a que prepare un veneno que me haga dejar esta penosa vida.

    ¡Hermano, mi situación está al límite! No soporto ni un solo instante más en este lugar. Lo único que hasta ahora me ha mantenido con vida son los deseos de venganza que día a día alimentan mi corazón. Necesito ayuda urgente. Por favor, hazle saber a las fuerzas oscuras del playmundo mi cruel situación. Invoca a aquellos que alguna vez fueron mis amigos y que me presten su ayuda para salir de este infierno. Te ruego que me hagas llegar noticias también de la corte. Tengo entendido que mi hijo Denys huyó de allí el mismo día que nos apresaron a nosotras y que mi pequeño Felipe se halla al cuidado de los criados. ¿Pretenden hacerlo huérfano de madre? ¿Acaso no siente ni un mísero atisbo de piedad el rey por la madre de su hijo? ¡Lo odio! Me ha arrebatado todo lo que tenía: mi reino, el amor, mis hijos... ¿Pretende enterrarme en vida? Preferiría mil veces la muerte a seguir viviendo así. Estaré esperando tu carta todos los días. No me falles.

                                                                              Circe

sábado, 25 de febrero de 2012

Invitación de boda

La boda de Diamante y Sus se acerca. Desde aquí Diamante quiere invitar a todos sus amigos. ¡No dudéis en asistir al acontecimiento del año! El enlace más esperado entre el más bravo pirata y la más dulce juguetera del Playmundo. Todos los detalles en Playclicks y nuevos avances y exclusivas en el blog de Wensusworld.

sábado, 18 de febrero de 2012

Los anillos

  En una nuenva entrega de la boda entre Diamante y Sus, podremos ver a la pareja más famosa del playmundo en la difícil tarea de comprar los anillos, que simbolizarán su amor. La joyería elegida es la más elegante de Villaferín, un auténtico paraíso para el pirata y sus amigos, que se pondrán cardíacos ante la visión de tantas joyas. ¿Ayudarán los piratas a su amigo? ¿O no podrán reprimir sus instintos ante tanto oro y la volverán a liar? No os perdáis el próximo capítulo de Los preparativos de la boda en Playclicks.