Mostrando entradas con la etiqueta Viajes de Duclack. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Viajes de Duclack. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de agosto de 2014

Duclack en Italia

Duclack ha pasado unos días de vacaciones en Florencia y Pisa. Nos ha dejado estas bonitas instantáneas de su viaje.

 Basílica di Santa Croce:

 Plaza de la Basílica di Santa Croce:
  
Terraza de centro comercial con vistas a la Cattedrale di Santa Maria del Fiore:
 Puente en Pisa:

Comiendo pizza en restaurante italiano:


 En la torre de Pisa:


Viaje por la Toscana en tren:




Descansando en el hotel:

martes, 4 de septiembre de 2012

Viaje a oriente 4 Fin: El jardín de los sueños perdidos

   Al día siguiente después de otra mañana de entrenamientos en el templo y en los alrededores, el chino Juan se echó la siesta, costumbre que había cogido en Clisandia y que era incapaz de perdonar y Duclack aprovechó el momento para dirigir sus pasos hasta el lugar donde había visto guardar la llave de la misteriosa puerta cerrada.
 
 
 
 
 
 
Duclack: - Ahora o nunca...
 
 
Duclack: - Debo abrir esa puerta y descubrir el secreto que esconde...
 
 
Duclack: - ¿Cuál llave de todas estas abrirá la puerta?...
 
 
Duclack: - Ya casi está...
 
 
Duclack: - ¡Ohhhh!... ¡Un hermoso jardín oculto entre los muros de este templo!... ¿Cómo ha podido estar este lugar todo este tiempo aquí escondido?...
 
 
Chino Juan: - ¡Duclack!... Te has atlevido a ablil la puelta del jaldín de los sueños peldidos...
Duclack: - Yo...
Chino Juan: - Pasa y ciela la puelta...
 

  Duclack estaba preocupada por haber desobedecido al maestro. Pero este no parecía enfadado. Todo lo contrario. Era como si esperara que Duclack entrara en ese lugar desde hace mucho tiempo.
Chino Juan: - Sígueme, Duclack. Ten cuidado...
Duclack: - Sí, maestro... ¡Oh, cuánta vegetación!

 
Chino Juan: - Duclack, nos encontlamos en el jaldín de los sueños peldidos. Este es un lugal mágico, donde los sueños peldidos se gualdan y se lecogen. Ciela tus ojos y sueña. Gualda tus sueños en él. Puedes soñal todo lo que quielas y tambiél lecogel los sueños que desées... Aquí vivilán pala siemple. Yo gualdé en él mi sueño de amol y de juventud... Si se cluza un mismo sueño dos veces en un mismo momento, ese sueño podlá escapal de aquí y dejal su natulaleza onílica pala folmal palte de la realidad...
 
   
   Duclack obedeció al maestro. Cerró los ojos, sintió como si se desdoblara y su espíritu, un espíritu blanco,  saliera de su cuerpo y viajara hasta el mundo de los sueños. Se vio en  un lugar que no le era desconocido, con un mantel de cuadros rojos y blancos y una vela, una mirada que curaba y un paseo bajo un manto de estrellas. Abrió los ojos por un momento y se sintió bien. Sentía haber recogido ese sueño de algún lado. Volvió a cerrar los ojos. Esta vez se encontró en medio de una gran tormenta y sintió un beso bajo sus aguas... Volvió a abrirlos, parpadear y sonreír por el nuevo sueño recogido... Quiso probar otra vez. Los cerró  de nuevo y soñó con una mariposa a la que trataba de perseguir pero no lograba alcanzar. Se paró agotada y entonces notó como la mariposa se posaba en su hombro y se sintió feliz. Había depositado su sueño...




Duclack: - Ese jardín es mágico, sin duda... Me siento mucho mejor después de haber entrado en contacto con todos esos sueños y haber guardado los míos.
Chino Juan: - Ahola que conoces este sitio, Duclack, tienes que seguil soñando y enviando tus sueños aquí. Aquí vivilán pala siemple... Tú eles una pilata y tienes que seguil sulcando el océano... El camino es lalgo y dulo pelo nunca debes dejal de caminal, sigue con tu balco hacia nuevos mundos, nuevas aventulas y nunca dejes de soñal...


Después de cenar unos deliciosos fideos chinos,  el maestro se sentó a hablar con Duclack en la puerta sagrada del templo.

Chino Juan: - Duclack, ya estás plepalada pala paltil. Ha telminado tu viaje. Dentro de un mes se celeblalá un glan tolneo en Clisandia. Te he insclito en él. Luchalás con los mejores de todos el playmundo. Quielo que demuestles todo lo que has aplendido en tu viaje. Hasta entonces tienes vacaciones...
Duclack: - ¡Pero maestro!... ¡Un torneo!... ¿De verdad cree que esté preparada para ello?
Chino Juan: - No temas... Confío en ti. Lecuelda siemple quién eles: ¡Duclack, la pilata!


A la mañana siguiente fue momento de abrazos y lágrimas. Duclack había aprendido mucho y se llevaba grandes cosas de ese país. Pero sobre todo se llevaba una gran amiga: Yuriko, a la que, sin duda, nunca olvidaría.

 
Duclack: - ¡Yuriko! Gracias por todo. Ya sabes que espero tu visita a Clisandia. Allí siempre serás bienvenida, amiga y estaré encantada de enseñarte todas nuestras costumbres y presentarte a mis familiares y amigos.
Yuriko: - Gracias, Duclack. Nunca te olvidaré. Siempre serás para mí, mi hermana de occidente.


Unos días después el chino Juan y Duclack llegaban a Clisandia y la pirata se reunía con sus queridos amigos.
Duclack: - ¡Sus!... ¡Diamante!


Duclack: - ¡Os he echado de menos amigos!...


Duclack: - ¡Pandy! ^^
Pandy: - ######### (=¡Ya estamos todos!)

 
Duclack: - ¡Wen!...¡Mary!
Mary: - ¡Qué alegría tenerte otra vez con nosotros!

 
Duclack: - Pero contadme... ¿Qué tal el viaje de novios? ¿Y la familia? Tengo que saludar a Duque, Othello y los demás chicos....
Sus: - ¡Duclack! ¡Tenemos muchos que hablar!... Pero no te preocupes habrá tiempo para todo. De momento mañana nos vamos de vacaciones todos y por supuesto tú tampoco puedes fallar... Tendremos tiempo de disfrutar de unos días de paz y tranquilidad junto al pantano y ponernos al día...
Duclack: - ¡Otra vez en casa!... En mi viaje me he dado cuenta de todo lo que por tenerlo tan cerca día a día no lo apreciaba, todos vosotros sois mi familia y mis mejores amigos y me siento feliz de que hoy estéis a mi lado.


                                                                             FIN

viernes, 24 de agosto de 2012

Viaje a Oriente 3: La cueva del dragón

  A la mañana siguiente Duclack se levantó antes del amanecer. Algunos discípulos salieron a despedir al maestro, que ya esperaba en pie a su nueva discípula en el patio del templo.

Chino Juan: - Nos espela un lalgo día, Duclack.
Duclack: - ¿Llevamos el almuerzo?
Chino Juan: - No selá necesalio... Ya comelemos algo pol ahí... El ayuno hace más fuelte...

 
Bajaron las montañas y llegaron hasta una tranquila cala en la costa. Allí empezaron el entrenamiento descalzos sobre la arena


Después el maestro echo a  correr y Duclack salió detrás de él.

Duclack: - ¡Maestro! ¿A dónde vamos?
Chino Juan: - ¡No pleguntas! ¡Sígueme!

 
Duclack trataba de seguir el ritmo del maestro aunque a veces no le resultaba fácil.
Duclack: - ¡Espereee!...

 

Llegaron hasta una zona de rocas escarpadas. Duclack sentía pinchazos en sus pies descalzos pero el maestro la instaba a  concentrarse en su respiración nada más. La brisa y el olor a mar le hacían olvidar el dolor físico.
Chino Juan: - ¡Vamos, Duclack!

 
Pero el camino entre las rocas a veces era angosto y complicado...

 
Chino Juan: - Ten cuidado con la bajada, que es muy plonunciada... Entlamos en la cueva del dlagón...
Duclack: - ¿Por qué se llama así, maestro?
Chino Juan: - ¿Ves cabeza enloscada de dlagón abajo? Dice la leyenda que hasta este lugal llegó un glan dlagón que osó desafíal al espílitu del hăi. Este lo cublió con su manto de aguas conviltiéndolo en piedla...
Duclack: - Fue un ingénuo al desafiar a una fuerza incontrolable como el mar... En mi vida pirata he tratado mucho con el hăi o mar y sé que es hipnótico y bello pero también muy  peligroso...
Chino Juan: - Mmm... Dlagón conquistó al miedo. Antes de entlar en la cueva, halemos unos ejelcicios de lesistencia en esa arena...

 
Duclack: - Maestro, ¿cuánto tiempo más estaremos así?
Chino Juan: - ¡Mente en blanco! ¡Lelajación!


Más tarde ambos se refrescaron en el agua que les cubría más allá de la cintura.

Duclack: - ¡Qué fresquita!


Chino Juan: - Estas aguas tienen plopiedades culativas. Aplovecha, Duclack y lelajate...


Después del baño y de secarse, díscipula y maestro se introdujeron en el interior de la gruta ...

Chino Juan: - ¡Cuidado con los desplendimientos!

 
Con no poca dificultad lograron subir por las rocas...

 
Chino Juan: - Este lugal es pelfecto. Nos quedalemos aquí un poco...


Duclack: - Sí, maestro, ¿vamos a meditar?...

 
Chino Juan: - ¡No, no! ¡Es pelfecto pala almozal! Aquí tendlemos sombla...

 
Duclack: - ¿Pero maestro de dónde sacaremos la comida?...
Chino Juan:- ¡Natulaleza tenel fuente de plovisiones!

 
Duclack: - ¡Maestro, tenga cuidado!
Chino Juan: - ¡Tlanquila!

 
Después de almorzar lo que el chino Juan encontró en la naturaleza, Duclack y el maestro bajaron de nuevo a la playa...


Allí el maestro siguió con sus enseñanzas. Duclack lo escuchaba atentamente y aprendía técnicas nuevas para vencer a sus enemigos y mirar a sus propios miedos cara a cara para superarlos. Sentía que sus palabras le llenaban más que cualquier tipo de alimento, a la vez que servían de bálsamo para sus heridas...

 
Chino Juan: - ¡Mente en blanco!...
 

 
Duclack: - ¡No puedo hacerlo!
Chino Juan: - ¡Lánzate!... El miedo es la plisión del colazón... La expeliencia de supelal miedo es lo más glatificante que existe... 

 
 
Duclack: - ¡Qué deliciosa sensación el respirar esta brisa marina!... Ahora entiendo a lo que se refería el maestro con la historia del dragón. Creo que es hora de conquistar mi miedo... ¡Debo volver a casa!  
 
 
   Con la puesta del sol regresaron al templo, tuvieron que hacer un último esfuerzo para subir las escaleras que conducían hasta él...
 
 
 Duclack: - ¡Espereeee, maestroooo!
 
 
    Esa misma noche ya en la cama Duclack después de mucho pensar tomó una determinación. Estaba decidida, al día siguiente abriría la misteriosa puerta prohibida del templo y descubriría lo que habría detrás de ella. No iba a sentir más miedo...
 
Continuará...