sábado, 9 de febrero de 2013

Wen II: Pescando sueños

Duclack: - Pssss... ¡Wennnnn!...


Wen: - ¡Duclack!...


Duclack: - ¡He venido a por ti!.. ¡Baja!... ¡Quiero enseñarte algo!


Wen: - No me apetece salir... Estaba acostado...


Duclack: - ¡Vamos, Wennn!... ¡No admito un no por respuesta!... ¡Son las ocho de la tarde!... ¡Podrás dormir después!.. ¡Corre, vístete, que te espero!...
Wen: - Ummm... ¡Está bien!... Ahora bajo...


Unos minutos después...


Duclack: - ¡Wen!
Wen: - ¡Duclack!...
Duclack: - Tienes a los piratas preocupados... El otro día armaron una buena en la cantina de Isla Tortuga...
Wen: - Ya... No me apetecía mucho salir...
Duclack: - Te entiendo pero quedándote en casa no consigues nada.


Duclack: - Wen, creo que esa vecina tuya nos está espiando desde su ventana...
Wen: - ¡Oh, sí...! Es una chismosa desquiciada... El otro día tuve que cerrarle con la puerta en las narices y se puso a inventar chismes ante mi puerta...
Duclack: - Pues no le demos el gusto. ¡Vayámonos! ¡Iremos a un sitio que te gustará!


Duclack: - ¡Correeee!... Jajajajajaja

   Wen se dejó arrastrar por su amiga y su contagiosa nueva vitalidad sonriendo por primera vez desde hacía mucho tiempo, ante la mirada indiscreta de su vecina detrás del visillo de su ventana.


Wen: - ¿El puerto?...
Duclack: - ¡Sííí!...
Wen: - El mar... - nostálgico Wen respiró profudamente la brisa marina.


Duclack: - ¡A la lancha!...

 Siguió a Duclack. Su desbordante energía le impedía negarse a sus deseos.


Duclack: - ¡Vamos, Wen! ¡Subeee! - Le guiñó un ojo desde la lancha.


Tomó asiento junto a Duclack y esta puso en marcha el motor.
(Brrrrrrrrrrrrrrr)


Wen: - ¿A dónde nos dirigimos?
Duclack: - ¿Confías en mí?


Wen: - ¡Sí!...
Duclack: - Pues entonces déjate llevar... Iremos lejos de la ciudad. A veces es bueno alejarse del bullicio para encontrarnos a nosotros mismos... Eso me lo enseñó el chino Juan en mi viaje ;-).


  Recorrieron varias millas, hasta que Duclack paró la lancha en medio del océano. A Wen siempre le había encantado la pesca y allí se respiraba una calma que el alma de Wen necesitaba como el respirar. Los dos piratas pescaron y charlaron bastante animados.

Wen: - ¡He capturado otro!...


Duclack: - ¡Esta noche cenaremos pescadito frito!...
Wen: - Creo que llevo días sin probar bocado... He tenido el estómago cerrado...
Duclack: - Wen... Sé que lo estás pasando mal desde que Estrella y tú lo dejásteis... Has estado muy ausente los últimos meses... Pero Estrella no está y encerrándote en tu cuarto y en ti mismo, ella no volverá...
Wen: - Lo sé...


Duclack: - Te he traído aquí, porque sé lo importante que es para ti el mar.
Wen: - Sí, siempre el mar ha estado muy presente en mi vida... Desde la primera vez que mi padre me llevó a verlo cuando era solo un niño.... Las imágenes de aquel día brotaron en su cabeza...


Ben: - Wen, esto es el mar... Por mucho que te empeñes no conseguirás ver su fin... Wen lo contemplaba impactado en silencio.

  
Ben: - El mar es grande, feroz y rebelde... Y nuestras vidas son como ríos, a veces los caminos son encrespados y dífiles.. Pero por muy farragosos que sean los terrenos,  no hay río que no se abra paso tarde o temprano hacia el mar...


 Wen: - Entonces supe que mi destino estaría ligado al mar... Ahora ya no creo en el destino...
Duclack: - Wen...
Wen: - Duclack... Agradezco que quieras ayudarme pero nadie puede hacerlo... Llevo días en los que lo único que deseo es dormir... Desde hace meses tengo unas pesadillas horríbles en las que se me repite todo lo acontecido en el pantano: el canibal, el camionero, Estrella y sus hermanos... Pero la veo y eso es lo único que deseo... No he vuelto a saber de ella desde entonces. Es como si la tierra se la hubiera tragado...
Duclack: - Así no puedes continuar... ¿Por qué no la buscas?
Wen: - No tengo nada de ella... Ni una dirección ni un teléfono ni siquiera sé quienes eran sus padres ni dónde nació... Pareciera que el agua me la trajo aquella tarde en el pantano y fue el agua misma, como la que hoy nos rodea , la que se la volvió a llevar aquel día en el pantano... Es tan extraño pero ahora siento que todos estos meses que ella estuvo viviendo conmigo en casa, en realidad, no llegué a conocerla... Nunca me habló de su familia ni dónde pasó su infancia... Solo conozco a esos hermanos que ya le hicieron daño una vez y temo que lo vuelvan a hacer... Pero ¿sabes qué?... No me importaba no saber nada de ella... No... porque la amaba... Amaba el perfume de su cabello y el suave olor a melocotón de su piel, su tímida pero sincera sonrisa y esos ojitos redondos que siempre rebosaban ternura... Sentía que quería protegerla siempre, que nunca dejaría que nadie le hiciera daño... Acepto que ella ya no me ame... ¿Pero cómo puede haber dejado de amarme de la noche a la mañana? Estuvimos haciendo fotos a los animales, paseando juntos en el coche, parecía feliz...
Duclack: - Wen, hay algo que no me termina de cuadrar en toda esta historia... ¿Y si sus hermanos la han vuelto a meter en algún lío? ¿O si la han obligado a irse con ellos por alguna razón? Tienes que buscarla y hablar con ella, no puedes pasar página así... ¡Tenemos que encontrarla!


Wen: - ¡Creo que ha vuelto a picar un pez!... ¡Y por como tira apuesto a que es una buena pieza!...


Duclack: - ¡No sueltes!... ¡Tira del carrete!... ¡Con cuidado!


Wen: - ¡Ainsss, no puedo debe ser una captura enorme!... ¡Ayúdame, por favor!..
Duclack: - ¡Tira, Wen!... ¡Ayyyy!...


Duclack y Wen: - ¡Ooooh!


Wen: - ¡Un tiburón martillo!
Duclack: - ¡Corree, suelta todo el carreteeee, Wennn!


Duclack y Wen: - ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh!...


Duclack: - ¡Wen!...
Wen: - ¡Duclack!...


Duclack: - ¡Uffff!...
Wen: - ¡Ha estado cerca!...


Duclack: - Jajajajajajaja
Wen: - Jajajajaja... Cuando se lo contemos a los chicos, no se lo van a creer... ¡Un tiburón martillo!... ¡Nunca había visto una pieza así tan cerca!... Era enormeeeeee...
Duclack: - Yo tampoco pero cuando lo contemos, nos ahorarremos los detalles del susto que nos llevamos, jajajajaja.

   Wen miró a Duclack reír y se dio cuenta que él también había reído.

Wen: - Gracias por ser mi amiga, Duclack...
Duclack: - Wen... :-)


     Esa misma noche...

Duclack: - Wen, quiero ayudarte a encontrar a Estrella. Esta misma semana empezaremos nuestra búsqueda... ¿No tenemos ninguna pista sobre el paradero de sus hermanos?...
Wen: - Sé que estuvieron en la cárcel mucho tiempo... El excompañero de celda de uno de ellos trabajaba en un bar. Un día fuimos a ese bar y él reconoció a Estrella, ella se puso muy nerviosa...
Duclack: - Quizás podríamos empezar a investigar por ahí...


                                              
                                                      Continuará en otras historias...

domingo, 3 de febrero de 2013

Wen (I parte): Ella vive en mis sueños

 Wen llevaba varias noches teniendo unos inquietantes sueños que se repetían hasta la saciedad. En ellos siempre aparecía Estrella... Todo le daba vueltas y por alguna razón siempre Estrella acababa desapareciendo... 

 Aquella tarde no había tenido ganas de salir. Se había echado a dormir cuando el sol aún no se había escondido. Soñar era la forma más fácil de volver a ver a Estrella. Había cerrado los ojos. El último pensamiento que tuvo fue para ella. Todo empezó con una pequeña fígura geométrica que contenía algo que le era familiar... Podía oler ese aroma a melocotón característico de Estrella...



Quería alcanzar esa figura, casi podía tocar la delicada tela de la sedosa falda rosa de Estrella... y el suave y agradable tacto de sus manos... Sus manos...


De esa figura nacía la doblada y múltiple imagen de Estrella, que poco a poco se hacía más nítida y se unificaba...


Las cabezas se juntaban formando una sola...


  Al instante las múltiples imágenes de Estrella  se comenzaron a separar y estilizarse tanto que su rostro se borró y dentro del círculo agobiante que formaban apareció la repetida cara sangrienta de aquel canibal del pantano con el machete en la mano.


   Wen se despertó bañado en sudor y dando un grito desesperado... Había sido una pesadilla pero la había visto... ¡Era ella!...¡Tan real!... Incluso había podido oler su aroma, casi tocarla...


Volvió a cerrar los ojos y entonces volvió a revivir ese fatídico día en el que su cuerpo colgaba del camión y ese click perverso estampado en el cristal lo golpeaba... Sentía caerse al vacío...




  Todo le daba vueltas y vueltas... Se desdoblaba... Y esa imagen se repetía una y otra vez resonando el eco de la voz del camionero en su cabeza y su propio grito de pánico...


El camión se deshacía con él dentro y escuchaba a Estrella gritar su nombre... 


   A continuación apareció la imagen de los despreciables hermanos de Estrella, Deus y José, en el pantano con su flamante coche robado bebiendo alcohol...


Súbitamente sus rostros se hacían más grandes y sus carcajadas se repetían sin cesar...


...Se reían de lo que Estrella le decía: "No te amo. No siento nada por ti. Sólo agradecimiento...No te quiero..."


  De nuevo despertó con un grito... No quería volver a cerrar los ojos... Era demasiado sufrimiento volver a soñar con lo mismo... 


Pero sus pesados párpados volvieron a cerrarse... Otra vez la oscuridad... La imagen en blanco y negro de Wen y Estrella en la playa... El día que se conocieron en el pantano del Payaso Demonio...



   De repente delante de él ya no estaba Estrella, sino su imagen repetida,como si de un espejo se tratase, mientras la marea subía... Su otro yo lo miraba asustado... Estaba solo consigo mismo...


Le daba la espalda a su otro yo y deseaba desaparecer entre las aguas... El rostro de Estrella de nuevo etéreo e inalcanzable se alejaba...


   Otra vez el color... El fondo rosa.. Rosa como Estrella... Dulce como ella... Wen en el centro de la repetida imagen de esta...


   Una imagen que giraba en círculos envolventes de nuevo...


   Las cabezas volvía a unirse en una sola... 


   Los ojos se hacían uno solo y las bocas parecían encojer... mientras que sus torsos se ensanchaban y sus piernas se hacían más delgadas...


   Hasta que todos los ensanchados cuerpos y unidos por una cabeza se fusionaron en uno solo...


    ...Convirtiéndose en una ingente y hermosa estrella de siete picos... ¡Estrella!...La voz de Wen aún   dormido pronució su nombre como si la quisiera atraer hacia él...


    El sonido al impactar una piedrecita en su ventana lo despertó. Agradeció haber sido sacado de ese sueño. Llevaba toda la tarde durmiendo. Esas pesadillas le atormentaban demasiado el alma pero a la vez era la única manera de sentir cerca a Estrella. 


¿Pero qué era ese ruido que lo había despertado? ¿De qué o quién se trataba?... Se levantó de la cama y se dirigió al balcón para asomarse...


Nota: Para saber más de Wen y entender mejor su estado de ánimo, podéis ver: Diario de Wen en http://wensusworld.blogspot.com.es/ y la historia donde Wen perdió a su amor Estrella: Desesperación.


                                                           CONTINUARÁ...