miércoles, 16 de abril de 2014

Concentración motera

 La concentración de motos más importante de toda Clisandia se celebraba en Saldanca: camping, motos, espectáculos y la mejor música. Todos los ingredientes para un fin de semana difícil de olvidar entre los participantes.
Los grupos de rock más punteros habían atraído a más de cinco mil clicks hasta el humilde pueblo de Saldanca, ahora conocido internacionalmente como punto de encuentro de los amantes de las dos ruedas.
   El ayuntamiento había tenido que organizar un dispositivo especial de seguridad para evitar incidentes provocados muchas veces por la mezcla de alcohol, otras sustancias y el peligro añadido de las carreras nocturnas con motos y la velocidad.
La tarde del viernes había comenzado con el concierto de E-CLICK. No eran pocos los que habían llegado a primera hora de la tarde y se preveía aún la llegada de muchos más jóvenes conforme avanzara el día.
Para mantener la limpieza del prado en el que se celebraba la concentración. La organización del evento había instalado servicios portátiles y contenedores por todo el recinto.
Pero con tanta gente y sin un sistema permanente de limpieza, los contenedores acababan siendo insuficientes... y la estampa de desperdidicos en los alrededores de los contenedores desgraciadamente era habitual.
Algunos jóvenes improvisaban su propia música. Era el momento de compartir entre los grupos de amigos y de conocer a nueva gente.
La actividad y el chorreo de clicks que llegaban hasta las instalaciones era incensante.
César y su grupo de moteros llegaron a Saldanca el día anterior. El lider de la banda de moteros, que Duclack y Eros habían conocido, esperaba aquel acontecimiento desde hacía meses y vivía cada instante en aquel lugar con una gran pasión.
  Duclack llegó con su moto a la concentración a eso de las ocho de la tarde. No esperaba tanta gente en aquel lugar.
Eros seguía de lejos a su amiga. Habían dispuesto el salir justo con los últimos rayos de sol. Eros siempre acostumbraba a quedar y hacer sus salidas a esas horas.
La música invadía el lugar y el ambiente de fiesta se contagiaba entre los espiritus que se acercaban hasta allí.
    Duclack y Eros se encontraron con César.
César: - ¡Bienvenidos! Me alegra veros de nuevo. Al final os habéis animado a venir...
Duclack: - Sí, no podíamos perdérnoslo...
César: - Venid conmigo y os enseñaré el mejor sitio desde el cual ver y escuchar el concierto.
Duclack: - ¿Vamos?
Eros: - Ve tú delante, yo quiero dar una vuelta antes por donde he dejado la moto... Enseguida os cojo...
Duclack: - Está bien...
César: - Tu chico es un poco extraño...
Duclack: - No es mi chico...
César: - ¡Ops! Me alegra escuchar eso...
Duclack: - Tenías razón.
César: - ¿Qué?
   La alta música impedía poder mantener una conversación con normalidad.
Duclack: - ¡DIGO QUE TENÍAS RAZÓN! ¡LAS VISTAS DESDE AQUÍ SON LAS MEJORES!...
César: - ¡Oh, sí! Ya te lo dije...
   Eros volvía del aparcamiento de motos cuando vio algo que no le gustó. Desde que había llegado a aquel lugar había presentido la presencia de seres no humaclicks. Podía reconocer perfectamente aquel olor característicos de los de su misma especie. Eran más de uno, quizás tres. Podía escuchar sus pasos mucho más sigilosos que los de cualquier humaclick... Los sentía sedientos, buscando sus presas entre aquella muchedumbre de inconscientes alocados.
Por un instante, Eros perdió de vista a su amiga Duclack. Su mirada trataba de escanear cada ángulo del enorme espacio abierto y repleto de clicks de aquel paraje pero no conseguía localizarla...
   Un escalofrío recorrió su cuerpo al reconocer la silueta de Ulixes, aquel que en otros tiempos fue su amigo... Le acompañaba una clack vestida con un mono negro de cuero, gafas de sol claras y una melena corta y alborotada.
    La voz de Duclack traída por el viento le hizo volver la cabeza. Estaba a pocos metros de él.
Eros: - Duclack, tenemos que irnos...
Duclack: - ¿Ahora?
César: - ¿Qué problema hay? Acabáis de llegar...
Eros: - Duclack, por favor...
Duclack: - Pero el concierto acaba de empezar...
César: - Ehhh, tómate unas cervezas y relájate. Tu amiga quiere disfrutar del concierto... Si quieres irte tú solo, no hay problema...
Eros: - Pero...
Duclack: - ¿Esperemos un ratito?... Cuando termine la actuación, nos volvemos...
Eros no supo que decir... No podía decirle a su amiga los verdaderos motivos de su inquietud y no veía cómo entonces podía convencerla para salir de ahí. Tampoco quería aguarle el fin de semana. Acababan de llegar. Intentó relajarse...
Pero era consciente del enorme peligro que corrían todos aquellos jóvenes ajenos a todo bebiendo y riendo...
Ulixes agarró la mano de la joven motera y ambos se alejaron de la muchedumbre, como cualquier pareja de jóvenes impulsados por un arrebato de pasión...
   Se dio la vuelta y tras él vio a Sylvie. La peligrosa pelirroja engatusaba con su dulce voz a una clack rubia de larga melena que no dejaba de sonreír y hablar.
  Sylvie se alejó a una zona más tranquila acompañada de aquella joven clack, que había bebido más de la cuenta y . Sus intensos ojos azules se clavaron en su presa. Sabía utilizar sus artes de hipnosis para tranquilizar a su víctima y dejarla a su merced.
Duclack dejó a César solo un momento para ir al baño.
No ser percató al salir del servicio de que alguien la estaba esperando y se puso a seguir sus pasos muy de cerca...

Escurriéndose entre los escondrijos como una sombra seguía cada paso que ella daba...
   Eros vio a Ezequiel y se dio cuenta del inminente peligro que acechaba a su amiga.
Eros: - ¡Duclack! ¡No!
  Pero estaba demasiado lejos para prevenirla. Comenzó entonces una carrera hacia ella...El vampiro estaba cada vez más cerca de la pirata y Eros sentía que no llegaba. Todo eran obstáculos en su camino.
   Por fin Eros consiguió alcanzar a su amiga en un salto. Tocó su hombro y Duclack se sobresaltó al no esperar su mano fría sobre ella. César miró a Eros con cara de pocos amigos. Mientras tanto Ezequiel abandonaba su objetivo y huía del lugar.
Duclack: - ¡Eros! ¿Qué sucede? Estás desencajado...
Eros: - ¡Tenemos que salir de aquí, Duclack! ¡Te lo advertí! ¡Vámonos, por favor! Te explicaré más tarde.
César: - ¿Por qué será que no me extraña?
 Esta vez las palabras de Eros sonaron convicentes en la voluntad de Duclack.
Duclack: - Sí, será mejor que nos vayamos... Lo siento, César...
Duclack y Eros abandonaron el lugar. Mientras entre los jóvenes algunos se inquietaban por la ausencia de dos jóvenes del grupo.
Sylvie se avalanzó sobre la clack. Estaba fuera de control y no supo parar a tiempo.
Satisfecha su sed, dejó allí tirada a su víctima y desapareció del lugar.
No muy lejos de allí, Ulixes abrazaba a la incauta clack, que había creído en sus dulces palabras.
Alguien encontró el cuerpo tirado y sin vida de la bella motera.
Pronto el lugar se llenó de policía que acordonaron la zona donde habían encontrado el cuerpo.
El concierto se suspendió y los curiosos se amontonaron.
  Llegaron periodistas de todas las cadenas. Entre ellos la intrépida Mercedes Clicka. Siempre al pie de la noticia con su sufrido cámara.
Merche Clicka: - Desde Salcanda en directo donde la trájica muerte de una joven en circusntancias extrañas ha conmovido a todos los jóvenes que asistían a la concentración nacional de motos y los diferente conciertos que la organización del evento había convocado...
Carlota: - No encontramos a mi hermana por ningún lado... Algunos la vieron con un chico al que nadie conoce alejarse...
Borka: - Sí, ese desgraciado, que ha acabado con la vida de Lucy, se ha atrevido a hacérle daño, juro que lo mataré...
César: - Tranquilos, peinaremos la zona hasta dar con ella... No puede estar lejos...
Carlota: - Hermana...
                                           CONTINUARÁ...

sábado, 5 de abril de 2014

Cumpleaños de Wen y Sus

  Sinéad había reservado uno de las salones de eventos del hotel, con el fin de preparar una fiesta sorpresa de cumpleaños para los dos hermanos que ahora se habían convertido en sus grandes amigos. Todo lo habían llevado en secreto entre Diamante, Duclack y Sinéad. Había costado mucho que Diamante no se fuera de la boca con Sus pero finalmente lo habían conseguido. Duclack hizo a Sus vestirse para la ocasión y la llevó engañada al hotel, haciéndola creer que tenían una recepción muy importante en el hotel. A Sinéad no le costó hacer que Wen acudiera a mirar unos papeles sobre la administración del hotel. Al llegar allí se habían encontrado con su familia y sus más íntimos amigos.

 Wenda apareció con una tarta de nata y chocolate por dentro adornada con petalos azules y rojos comestibles y las imprescindibles velas iluminadas.
 Vicrogo empezo a cantar y todos le siguieron cantando a pulmón el cumpleaños feliz:
¡Cumpleaños feeeelizzzz!
¡Cumpleaaaaños feeeeelizz!
Te deseeeea-mos toooodos...
¡Cuumpleaaaaaaaaañossss feeeeeeeeelizzzzz!
¡Biennnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn!
¡Porque son dos chicos exceleeeentes!
¡Porque son dos chicos exceleeeentes!
¡Y siempre lo serán!
¡Y siempre lo seráaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!

¡Vivaaaaaaaaaaaa!
¡Feliz feliz en vuestro díaaaaaaa!
Amiguitos que Dios os bendigaaaaaa
que reine la paz en vuestro díaaaaaaaa
y que cumpláis muuuuuuu-chos mássssssss...

¡Bravoooooo!
 El chino Juan le contaba a Ben detalles sobre sus viajes mientras repartían los bollitos y dulces que Vicrogo había traido.
 Todos conversaban animadamente, bromeaban y reían. Tan solo Estrella estaba algo más seria y callada de lo normal.
 Wen y Sus se subieron a una silla para poder llegar mejor a las velas del alto pastel y soplarlas entre los dos.
 Los dos hermanos cerraron los ojos y pidieron un deseo para sí cada uno.
 Después soplaron con fuerza todas las velas y los demás estallaron en un aplauso.
 Cuando la celebración terminó Sus y Diamante prepararon a los niños para ir a casa. Los dos pequeños se habían convertido en el centro de atención de todos y aún tenían ganas de jugar y reír ante las carantoñas de todos. Wen y Sinéad se habían apartado un poco de todos y hablaban embelesados ante la mirada atenta y triste de Estrella.
 Vicrogo aprovechó para invitar a Diamante a pasar un día con los niños en el  zooparque. Le contó las novedades que habían incluido esta primavera y Diamante agradeció la invitación prometiéndole visitarlo muy pronto. 
Ben felicitó a Sus y aprovechó para hablar un poco a solas con ella. Para él siempre sería su niña aunque estuviera casada y lo hubiera hecho abuelo.
Wenda se preocupaba por ajustar bien a Dante en la silla y buscaba algo para arroparlo, tratando de que no cogiera frío al salir a la calle.
Sinéad: - Cumplir años es una bendición... Sin embargo, veo en tus ojos una tristeza que me parte el alma...
Wen: - ¿Y cómo no voy a estarlo? Si sé que con cada año que cumpla, me alejaré un poco más de ti, envejeceré mientras tú seguirás siempre hermosa y joven. He estado pensando, Sinéad, y yo quisiera permanecer siempre a tu lado. Desde que te he conocido mi alma sólo se siente llena cuando estoy cerca de ti. Si tú quisieras...
Sinéad: - Calla, Wen, por favor, no sigas... Disfruta de tu cumpleaños.
Lilu: - Chica, los vas a  fulminar con las miradas. Yo si fuera mi man me acercaría ahora mismo hasta allí y marcaría terreno.
Estrella: - Tienes razón iré hasta allí y les cortaré el rollo.
Duclack: - Agugúuuu... ¡Qué ricura!... El sábado que viene es la concentración de moteros. ¿Vendrás conmigo?
   Eros leyó la mente de su amiga y comprendió que no podía fallarle.
Eros: - Sí, Duclack, te acompañaré.
Sinéad: - ¡Estrella!
Estrella: - Wen, no me encuentro muy bien, por favor, ¿me acompañas a casa?
Wen: - Claro...
Eros sintió desde el otro lado del salón que Sinéad le pedía salir de allí. Aunque no pudo comprender por qué se encontraba en ese estado de nervios. Parecía poner resistencia a que leyera por completo sus pensamientos. Aprovechó que Duclack había sido abordada por Ben con sus artes de seductor, para el que no pasaba desapercibida nunca una falda, para dejarlos solos y acudir a la llamada de su amada.
Eros: - Sinéad, amor mío, es hora de irnos nosotros también a descansar.
Sinéad: - Adiós Wen...
Wen: - Adiós...
Estrella: - ¡Adiós!

                                       FIN

      * Dedicado con mucho cariño a mi amigo Wensus en su 34 cumpleaños.